Se cogieron de la mano. Eran dos. Y decidieron que antes de separales, se suicidarían. Que nunca podrían vivir el uno sin el otro, y dadas las circunstancias, acordaron que el único camino que les quedaba era morirse juntos.
Ahora estaban en las vias del tren, no tenían muy claro como lo iban a hacer, sólo que tenia que ser los dos a la vez. O los dos o ninguno.
El tren se aproximaba. Se cogieron fuertemente de la mano y se miraron a los ojos. Estaban seguros.
De repente el otro se apartó de la via. Uno miró confuso al otro pero no le dió tiempo a más, el impacto fue brutal.
El uno vió como el otro se moría. Y entonces se arrepintió y lloró como nunca jamás nadie ha llorado, y espero al siguiente tren. Pero no tuvo valor. Y al siguiente, y al otro y a once trenes más.
Después recogio lo que de él quedaba y se marchó a su casa.